Derribando el muro de los porqués…
This article will take approximately 6 minutes to read. Don't have the time right now? No worries. Email the ad-free version of the article to yourself and read it later!
Hace poco tuve la oportunidad de salir con un grupo de profesores de tailandés de varias escuelas de Bangkok. Hablamos de los problemas a los que se enfrentan al enseñar tailandés a adultos extranjeros.
Me contaron que uno de los grandes problemas es que los extranjeros creen que con asistir a una escuela de tailandés el mínimo de horas que marca el Ministerio de Educación, unas escasas cuatro horas a la semana, ya van a alcanzar cierto nivel de tailandés.
Pues siento decepcionarte, pero eso no va a pasar.
Conozco a alumnos que llevan varios años yendo a una escuela de tailandés (que no voy a nombrar) y que son incapaces de juntar más de un par de palabras en tailandés de forma medianamente coherente.
Aprender tailandés es como aprender cualquier otra habilidad: requiere tiempo, práctica, motivación y ganas. Cuatro horas a la semana no bastan ni de lejos. Aun así, casi todo el mundo sabe que aprender algo lleva su tiempo, así que esto debería ser de sentido común si quieres dominar cualquier cosa con un mínimo de soltura.
Pero vamos al verdadero tema de este artículo: todos los profesores coincidieron en que los alumnos preguntan sin parar «¿POR QUÉ?».
¿Por qué el tailandés tiene 6 caracteres que suenan como una «T»? ¿Por qué el tailandés no separa las palabras con espacios como la mayoría de los idiomas? ¿Por qué el tailandés no se parece más al inglés? ¿Por qué el adjetivo o el adverbio va después del verbo principal? ¿Por qué el posesivo va después del sustantivo? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Según los profesores, este es sin duda el mayor obstáculo para que los extranjeros aprendan tailandés.
Como soy una persona curiosa, y siendo el tailandés el primer segundo idioma que he intentado aprender, reconozco sin problema que soy culpable de hacer preguntas de «por qué». Es muy probable que las haya hecho cientos de veces en mi camino para aprender tailandés. Y me di cuenta de que, después de conseguir la respuesta a mi enésima pregunta de turno, ya fuera gracias a un profesor de tailandés, a Google o a cualquier otra fuente, mi nivel de tailandés no mejoraba gran cosa.
Desde luego, no hablaba tailandés con más claridad. Tampoco aprendía más rápido. Ni leía mejor. En resumen, saber el porqué no me ayudó lo más mínimo a aprender tailandés.
Mirando atrás, en mis primeros intentos, preguntar por qué me estorbaba en el aprendizaje mucho más de lo que me ayudaba de verdad. Es cierto que descubrí muchas cosas interesantes sobre los «porqués del tailandés». Pero, aparte de poder responder a otros extranjeros que hacían las mismas preguntas, la verdad es que no me ayudó a aprender tailandés mucho mejor.
Sé que en artículos anteriores he escrito que es importante encontrar un profesor capaz de explicar los «porqués del tailandés». Sin embargo, ahora creo que ese factor no es tan importante y que, de hecho, puede convertirse en un obstáculo para aprender.
En un momento de mi aprendizaje del tailandés me encontré ante una encrucijada: o lo aceptaba y seguía adelante, o me agobiaba con los «porqués» y avanzaba a paso de tortuga. Ahora acepto que el tailandés es como es y que es distinto de otros idiomas. Punto final.
Los profesores también contaron que los alumnos parecen levantar un «muro de porqués» según van intentando aprender. Cada ladrillo de ese muro es una pregunta que empieza por «POR QUÉ». Y es precisamente conseguir que los alumnos atraviesen (o salten) ese «muro de los porqués» lo que podría marcar la diferencia entre quienes aprenden tailandés y quienes no logran que les acabe de encajar.
No voy a fingir que tengo la respuesta sobre cómo superar esto (desde luego no soy coach de vida, ni un lingüista con mucha labia, jaja). Y al final de la cena los profesores tampoco llegaron a un consenso claro. Eso sí, todos coincidían en que, en cuanto un alumno derriba el «muro de los porqués», aprende tailandés más rápido. A veces MUCHO más rápido. Añadieron que algunos alumnos parecen atravesarlo enseguida, mientras que otros nunca lo consiguen.
En fin, tras casi cuatro años dedicados a aprender tailandés (que empecé, para ser sincero, porque me aburría y porque sabía que no todos los más de 63 millones de hablantes de tailandés podían ser más listos que yo), puedo decir sin ninguna duda que preguntar por qué fue probablemente el mayor obstáculo a la hora de aprender este idioma.
Que quede claro: mi tailandés hablado no es para presumir. Hablo fatal. Tengo un acento claramente del centro de Estados Unidos, confundo constantemente las vocales largas con las cortas, me hago un lío con los tonos, y algunas de mis frases suenan tan «poco tailandesas» que dejan a los tailandeses rascándose la cabeza sin entender de qué les hablo. Pero solo soy consciente de esto porque ya tengo el nivel suficiente para darme cuenta de que mi tailandés es bastante flojo. Al principio no sabía lo mal que lo hacía, y eso, en realidad, fue una bendición.
A cualquiera que quiera lanzarse con este idioma le recomiendo eliminar la palabra «POR QUÉ» de su vocabulario desde el primer día. Saber el porqué no te va a ayudar, aunque en el momento lo parezca. Acepta que el tailandés es distinto de tu idioma natal. Acepta que se escribe como se escribe y que eso no va a cambiar en lo que nos queda de vida. Si quieres hablar, entender, leer y escribir tailandés, cuanto antes atravieses el «muro de los porqués», antes lo conseguirás.
Insisto en que esto son solo mis opiniones, y soy consciente de que pueden ir en contra de las tuyas. Eso no invalida ninguno de los dos puntos de vista, simplemente demuestra lo distintos que somos todos.
Siempre digo lo mismo: no soy especialmente listo, así que si yo he conseguido hablar, leer y escribir algo parecido al tailandés como para poder relacionarme con los tailandeses, CUALQUIERA que se lo proponga también puede hacerlo.
De corazón, mucha suerte en tu aventura con el idioma tailandés.
Por cierto: «muro de los porqués» es una expresión que me inventé yo; puedes usarla libremente, ¡pero recuerda que la oíste aquí primero!!!
Tod Daniels | toddaniels at gmail dot com